Los microplásticos textiles son un tema real y fácil de inflar. La verdad está en el medio: los tejidos sueltan fibras, los sintéticos sueltan fibras que no se degradan, y se puede hacer bastante sin renunciar a nada.
Qué se desprende y cuándo
Todo tejido libera fragmentos diminutos al lavarse. Las fibras se rozan entre sí y contra el tambor. En los sintéticos, como el poliéster, el nailon y el acrílico, esos fragmentos son plástico y acaban en el agua residual.
La cantidad depende de muchos factores: el tipo de hilo, la construcción del tejido, la edad de la prenda, el programa de lavado. Las cifras que circulan varían mucho de un estudio a otro, porque los métodos de medición aún no son uniformes. Por eso aquí no damos ninguna: mejor ninguna cifra que una que no se sostiene.
Fibras naturales: menos problema, no cero
El algodón, el lino y la lana también sueltan fibras. La diferencia está en la naturaleza del fragmento: celulosa y queratina son materia orgánica y, en condiciones normales, se degradan. No es un permiso absoluto. Los tintes y los acabados cuentan, y una mezcla arrastra el comportamiento de su parte sintética.
El criterio práctico es sencillo: cuanto más clara la composición y más natural la fibra, menos incógnitas. Una prenda de lino o de lana merino bien hecha se lava poco y dura años, y eso pesa tanto como la fibra misma.
Hábitos que reducen el problema
Lavar con menos frecuencia y con la lavadora llena reduce el roce. Una temperatura más baja y un ciclo delicado hacen lo mismo. Conviene airear la prenda antes de lavarla y secarla al aire en lugar de usar secadora, que la castiga aún más.
Existen bolsas y filtros que retienen parte de las fibras. Funcionan en medida distinta y hay que vaciarlos correctamente. Ayudan, pero no son una solución.
¿Y las normas?
En Europa el tema está sobre la mesa. Según un análisis de Pew Charitable Trusts, el Reglamento de diseño ecológico para productos sostenibles (ESPR) es el instrumento con el que se trabaja en requisitos para los textiles, incluida la reducción de las fibras liberadas. Todavía no hay una norma definitiva: el marco se está construyendo y conviene mirarlo con cautela.
Mientras tanto, la decisión sigue en manos de quien diseña, produce y compra. Fibras elegidas con criterio, prendas pensadas para durar, menos lavados: es la forma más concreta de poner de nuestra parte.
Es la lógica que seguimos también nosotros: composiciones claras, prendas hechas para lavarse poco y llevarse mucho, con la confección en manos del taller de nuestro grupo, desde 1979.